El servicio de comedor del Colegio es mucho más que un espacio destinado a la alimentación: constituye un momento educativo y de convivencia fundamental dentro de la jornada escolar. Detrás de su buen funcionamiento hay un equipo de monitoras que acompaña diariamente a los alumnos, atendiendo sus necesidades, fomentando hábitos saludables y creando un ambiente cercano y seguro. Hablamos con Belén Muñoz Aguilera, responsable del equipo de monitoras para conocer de primera mano cómo se organiza este servicio y qué valores se trabajan cada día en el comedor.
El comedor escolar es un momento clave dentro de la jornada. ¿Qué papel desempeñan las monitoras en el acompañamiento diario de los alumnos durante este espacio?
Durante el tiempo de comedor, nuestro papel es acompañar a los alumnos en todo momento: servirles el agua y la guarnición, estar pendientes de que no les falte nada, animarles a comer y velar por que permanezcan bien sentados y tranquilos. Sabemos que hay comidas que gustan más que otras, por lo que en algunos casos tenemos que motivarles para que prueben un poco más y mantengan una alimentación equilibrada.
El equipo de monitoras atiende a alumnos desde Infantil hasta Bachillerato, distribuidos en distintos comedores. ¿Cómo se organiza el trabajo para adaptarse a las necesidades de cada etapa educativa?
Nuestro equipo se encarga del comedor general, donde atendemos a alumnos desde 3.º de Primaria hasta 2.º de Bachillerato. Con los más pequeños de Primaria debemos estar más pendientes, ayudándoles, por ejemplo, a cortar el segundo plato o la fruta. En el caso de los alumnos que traen “canasto”, solemos ayudarles a abrirlo o a organizar su comida, ya que a veces les resulta difícil hacerlo solos. La atención se adapta siempre a la edad y al grado de autonomía de cada etapa.
Todos los alumnos están acompañados por personal del Colegio, y además comparten este espacio con sus profesores. ¿Qué importancia tiene esta coordinación en el buen funcionamiento del servicio de comedor?
La coordinación entre monitoras, tutores y profesores es fundamental. El compañerismo y la comunicación constante nos permiten actuar de forma coherente ante cualquier situación. En ocasiones, algunos alumnos intentan negociar normas o tiempos, y es importante que actuemos de forma coordinada, combinando cercanía y firmeza. Este buen ambiente de trabajo se transmite a los alumnos y facilita el funcionamiento diario del comedor.
En el comedor conviven alumnos que consumen el menú elaborado en la cocina del Colegio y otros que traen su propia comida. ¿Cómo se garantiza que, en ambos casos, se mantengan las normas de educación y convivencia en la mesa?
Intentamos que los alumnos que traen “canasto” se sienten juntos por clases y, a continuación, los alumnos que toman el menú del colegio. No siempre es sencillo, porque todos quieren sentarse con sus amigos y, a lo largo del curso, hay cambios, especialmente cuando se incorporan alumnos nuevos. Por eso es tan importante la coordinación con tutores y profesores, que nos ayuda a mantener el orden y el buen clima de convivencia en el comedor.
Más allá de la alimentación, el comedor es también un espacio educativo. ¿Qué valores y hábitos se trabajan con los alumnos durante este tiempo?
Trabajamos hábitos básicos de educación y convivencia: entrar sin correr, sentarse correctamente, pedir las cosas por favor, esperar su turno y cuidar el mobiliario sin arrastrar las sillas. Además, el comedor es un espacio cercano y afectivo: cuando llegan tristes por un examen u otra situación, encuentran en nosotras escucha y apoyo. Es un trabajo muy gratificante; los mayores comparten bromas y conversaciones, y los pequeños nos regalan dibujos y gestos de cariño. Se crea un vínculo muy especial: somos, de alguna manera, sus “mamás del cole”.
Desde su experiencia, ¿qué destacaría como el principal valor añadido del servicio de comedor del Colegio para las familias?
Creemos que lo más importante para las familias es la tranquilidad de saber que sus hijos están bien atendidos, acompañados por un equipo que los cuida con cariño y profesionalidad. Buscamos que los alumnos aprendan a comer de todo, en un ambiente agradable, riendo y sintiéndose felices durante el tiempo de comedor.



